Desde el Consell Valencià de la Joventut comunicamos que la clausura de la cuarta edición del Parlament Valencià Jove no se podrá realizar en las Cortes Valencianas, como se había hecho a las últimas ediciones (excepto la del 2021 por el COVID-19).
El motivo de este cambio reside en la decisión del gabinete de la Presidencia de las Cortes de cancelar nuestra solicitud. Después de varios intentos para tener reservado con antelación el hemiciclo de las Cortes Valencianas y de una comunicación muy compleja a lo largo del proceso, se nos informó que la decisión se delegó a la Presidencia de las Cortes, que posteriormente denegó la solicitud de este espacio a través del gabinete, como acabamos de mencionar.
El Parlament Valencià Jove es un proyecto educativo bianual del Consell Valencià de la Joventut. La dinámica de la actividad principal es que las participantes personifican cuatro ideologías políticas y llegan a acuerdos a través de la simulación de un trámite parlamentario. Además, la finalidad del proyecto es acercar la política a la gente joven para combatir la desafección y fomentar una cultura democrática basada en la participación activa , respeto y la pluralidad de opiniones.
Ante esta situación queremos poner énfasis en algunos aspectos:
Por un lado, hay instituciones que, por su relevancia y simbolismo político, tendrían que situarse por encima de las dinámicas partidistas y velar por el buen funcionamiento de las instituciones. Este tendría que ser el principio de gobierno de la Mesa de las Cortes y, especialmente, de quien ostenta la Presidencia.
Por otro lado, negar el acceso del Consell Valencià de la Joventut en las Cortes Valencianas es restringir el acceso a la sede de la soberanía valenciana a la institución que representa el movimiento asociativo valenciano joven y que, por ley, es el interlocutor de todas las entidades que forman parte ante las instituciones públicas.
Consideramos necesario hacer pública esta situación, no pueden pasar desapercibidas las prácticas discriminatorias de una institución pública. Si no visibilizamos este caso, podemos caer en la normalización de una práctica política que erosiona la neutralidad que tiene que tener una institución de esta magnitud. Las decisiones de quienes ocupan un cargo representativo tienen que basarse siempre en el servicio público a la sociedad valenciana.
En una democracia representativa como la nuestra, no pueden tener cabida este clase de discrecionalidades.




