Mentalment gelades

La juventud valenciana es el colectivo más afectado por la crisis socioeconómica causada por la pandemia de la Covid-19 y necesitamos ser el foco de unas políticas valientes que garanticen nuestro bienestar personal y mental. Esto implica cubrir carencias que desde antes de la pandemia ya estaban perpetradas de manera estructural en nuestra sociedad.

Los datos nos demuestran continuamente la situación lamentable a que nos enfrentamos las personas jóvenes desde la última década, un impacto agravado por la Covid-19 y que reclama ser reparada con inmediatez y con una perspectiva a largo plazo.

Vemos como nuestro proyecto de vida se va atrasado constantemente y hay que organizar recursos para asegurar acciones coordinadas que permitan la emancipación de la juventud, la autonomía residencial, tener un trabajo en condiciones dignas, acceder a la cultura y poder desplazarse por el territorio valenciano sin un seguido continuo de obstáculos. Los poderes públicos tienen que responder a nuestras necesidades y garantizar los derechos que nos permiten desarrollarnos y sentirnos parte de esta sociedad, participar de esta, exponer nuestros intereses y que sean escuchados, como camino a seguir para conseguir el bienestar emocional.

Por eso, con motivo del Día Internacional de la Juventud, lanzamos ‘Mentalment gelades’, un proyecto que pretende reivindicar la importancia del bienestar y la salud mental entre la juventud y la necesidad de una acción conjunta de las diferentes Administraciones públicas para ofrecer una respuesta global a un problema multidisciplinario.

La pandemia de la Covid-19 nos obligó a poner pausa y quedarnos en casa durante meses, nos ha obligado a posponer proyectos profesionales y personales, nos ha obligado a parar la socialización y nos ha enseñado a la fuerza a ser pacientes. Pero esta parálisis ha trascendido el ámbito material y también ha impactado en nuestra salud mental. La pandemia ha agravado las enfermedades y los problemas psicológicos entre la población más joven, nos ha dejado en muchos casos mentalmente heladas. Ahora ha llegado el momento de visibilizar esta situación en la que se encuentran muchas personas jóvenes en todo el territorio valenciano y proponer soluciones que nos permitan reconquistar nuestro bienestar.

A continuación, presentan las diferentes propuestas que desde el Consell Valencià de la Joventut hemos presentado a todas las Conselleries del Gobierno valenciano, para conseguir que la salud mental de la juventud se aborde de manera transversal desde todas sus vertientes:

 

Presidencia de la Generalitat

La juventud hemos sido tradicionalmente un colectivo olvidado por parte de los poderes públicos e ignorado por la sociedad. Bajo el erróneo mantra de «cuando seas mayor se solucionarán todos tus problemas», la gente joven hemos sido sistemáticamente excluidas de la política. Pero ya no podemos esperar más. Primero nos golpeó la crisis financiera del 2008 y, cuando parecía que nos habíamos recuperado un poco, la crisis socioeconómica provocada por la Covid-19 nos ha vuelto a caer encima. Somos el grupo demográfico más afectado por el aumento del paro, la precariedad laboral, la pérdida de poder adquisitivo o el aumento de los precios del alquiler y la vivienda. Como no podía ser de otro modo, todas estas problemáticas, además de parar nuestros proyectos vitales, han tenido un impacto muy fuerte en nuestra salud mental. Así mismo, hay que sumar el efecto del confinamiento y la imposibilidad de socializar como elementos perturbadores del bienestar de la juventud valenciana.

Por todo esto, es imperativo que la juventud se convierta en una prioridad para los poderes públicos y que desde las instituciones se articulen medidas ambiciosas que den una respuesta real a nuestros problemas, porque hace falta no olvidar que los problemas de la gente joven tienen un efecto en el conjunto de la sociedad. Hay que asegurar nuestro bienestar y poner en el centro de este la salud psicológica y emocional, especialmente después de más de un año de pandemia, y se tiene que hacer mediante la coordinación con los poderes públicos, como en el Plan Ariadna. Que el Plan Ariadna siembre las primeras semillas para un cambio estructural y un futuro en el cual la juventud seamos una prioridad y tengamos oportunidades de cambiar nuestra situación. Cuidar de la juventud es cuidar de toda la ciudadanía. Porque somos futuro, pero también vivimos el presente. Porque somos futuro, pero también vivimos el presente. Y necesitamos ayuda ahora.

 

Vicepresidencia y Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas

Las políticas públicas en materia de juventud requieren la implicación de diferentes actores de la sociedad y hay que transmitir que invertir en estas supone contribuir al desarrollo de toda la sociedad, significa ampliar el conjunto de garantías y derechos que necesitamos para llevar a cabo nuestro proyecto vital, para sentirnos reconfortadas y poder contar con diferentes oportunidades para crecer como ciudadanas y ciudadanos.

Para paliar los efectos de la crisis socioeconómica, que ya arrastramos desde hace al menos una década, hace falta una coordinación máxima para un plan de acciones que cubra nuestras necesidades una a una y que la pobreza o situación de exclusión social en la cual estamos inmersas deje de suponer un empeoramiento de nuestra salud mental. Es importante escuchar a la juventud y trabajar conjuntamente. La transversalidad de las políticas de juventud es más necesaria ahora que nunca, y la clave para conseguirla está en tejer puentes y espacios de coordinación entre la Administración y organismos como el Consell Valencià de la Joventut. Además, sería muy interesante analizar la perspectiva joven que incluyen los poderes públicos en las acciones y proyectos, así como en los Presupuestos de la Generalitat Valenciana.

Cada vez hay más jóvenes afectadas por depresión, ansiedad, estrés o trastornos de la conducta alimentaria, y todo esto sumado al aumento de tentativas de suicidio. De manera especial lo han sufrido las jóvenes y aquellas que se encuentran en riesgo de exclusión social. Cada año que pasa para las personas jóvenes cuenta y hay que ser responsables de la atención que se les concede. Después de un cierre donde las personas jóvenes han visto menguados los recursos y la socialización, hay que entender que es el momento de reforzar la atención a la juventud.

 

Vicepresidencia segunda y Conselleria de Vivienda y Arquitectura Bioclimática

El acceso universal a una vivienda digna es un factor de inclusión social que desde las Administraciones públicas se tiene que garantizar acabando con los desahucios y promoviendo programas de acceso social a la vivienda y al alquiler. Además del derecho a la vivienda digna, hay que garantizar recursos residenciales a los colectivos vulnerables, como herramienta de inclusión, con equipos de tratamiento asertivo comunitario (personas sin hogar, salud mental, patologías dobles…) o de recuperación integral (violencia machista, personas refugiadas…). También, desde las Administraciones públicas, tienen que asegurar el derecho a la emancipación de los y las jóvenes por medio de sistemas de alquiler social.

Tiene que quedar blindado y los poderes públicos están ligados al derecho a la vivienda como una obligación propia porque este no se convierta en un privilegio, puesto que no toda la población joven puede permitirse esta cobertura residencial. De hecho, cuando hablamos de si una persona se lo puede permitir o no, ya estamos hablando de un privilegio. Los derechos se otorgan a las personas para protegerlas frente a las adversidades económicas para que puedan ser disfrutados por igual, independientemente de su poder económico y, hasta el momento, la realidad nos demuestra que solo el 17% de la población joven se puede emancipar.

La vivienda es un derecho para la gente joven. Hay que conseguir la autonomía residencial y regular los precios del alquiler tiene que ser una prioridad para los poderes públicos. Hay que incorporar acciones informativas y de asesoramiento que conecten a la Administración pública con las personas jóvenes. Vamos por buen camino, pero hace falta continuar siendo ambiciosas.

 

Conselleria de Hacienda y Modelo Económico

El modelo económico que tenemos no funciona para la juventud valenciana. La situación de la gente joven en nuestro territorio ya era precaria antes de la pandemia y ahora, con las consecuencias de la crisis socioeconómica causada por la Covid-19, que nos ha afectado especialmente, nuestra situación es crítica. Elevada tasa de paro juvenil, temporalidad, subempleo, sobrecualificación, parcialidad y bajos salarios. La juventud tenemos una dificultad enorme para acceder al mundo laboral y cuando lo conseguimos, solo tenemos acceso a los puestos de trabajo con peores condiciones laborales. Es esencial abordar desde las instituciones un cambio del modelo económico que incluya la perspectiva juvenil de manera transversal. Un nuevo sistema que funcione también para nosotras.

Además, hay que tener presente el enorme impacto que esta situación precaria tiene en nuestra salud mental, como la incertidumbre sobre el futuro o la inestabilidad económica. También se tiene que poner en marcha la Comisión Técnica y la Comisión del Juego, contempladas en la Ley de regulación del juego y de prevención de la ludopatía en la Comunitat Valenciana. Este es un fenómeno que afecta especialmente a la gente joven y hace falta que desde la Conselleria de Hacienda y Modelo Económico se lleven adelante todas las medidas para hacer frente a esta lacra.

Por todo esto, es necesario aumentar las partidas presupuestarias destinadas a políticas de juventud y destinar recursos para dar soluciones a nuestras problemáticas. Las personas jóvenes somos ciudadanas de pleno derecho y merecemos la atención de las instituciones públicas.

 

Conselleria de Justicia, Interior y Administración Pública

La crisis causada por la pandemia ha provocado que cada vez más personas jóvenes decidan apostar por la estabilidad laboral característica del sector público frente a la inestabilidad del ámbito privado. Por este motivo cada vez más personas jóvenes apuestan por un nuevo proyecto de vida y se embarcan en la preparación de unas oposiciones para trabajar en la Administración pública.

El trabajo de estudiar una oposición supone un gran gasto económico, además de una planificación personal y preparación mental. Las altas exigencias de este trabajo pueden suponer un enorme desgaste y sufrimiento en cuanto a la salud mental, por no llegar a conseguir los objetivos a pesar de esforzarse con mucha dedicación, por el tiempo que se tiene que emplear, por privarse de la socialización durante una temporada. Frente a estas situaciones hay que cuidar la posibilidad de no llegar a todo.

Por otro lado, hay que hacer referencia a la necesidad de desarrollar programas de apoyo a personas jóvenes con necesidades en salud mental que hayan confrontado con la justicia, especialmente si son menores. Hay que hacer un acompañamiento por la reinserción de personas privadas de libertad, organizar grupos de apoyo emocional para las y los jóvenes que se encuentran encarceladas, así como formar a los agentes del ámbito penitenciario en temas de salud mental sobre la juventud.

 

Conselleria de Educación, Cultura y Deporte

La educación no formal se ha convertido en este último año en un espacio de socialización imprescindible para la juventud valenciana, quien había visto cómo su mundo se paraba a causa de la Covid-19. Gracias al trabajo de miles de personas voluntarias, alrededor de 40.000 niños, niñas y jóvenes han podido relacionarse y paliar el efecto psicológico que la pandemia, el confinamiento y las restricciones han causado en las personas más jóvenes. No olvidamos que el acceso al ocio educativo es un derecho de la juventud reconocido en el artículo 68 de la Ley 26/2018, de 21 de diciembre, de la Generalitat, de derechos y garantías de la infancia y adolescencia y que son las Administraciones públicas, tal como dice la norma, las encargadas de promoverlo, garantizar el acceso y apoyar a las entidades que llevan a cabo las actividades.

Además, la educación no formal ha demostrado ser un espacio seguro frente a la Covid-19 y una herramienta esencial en la contención y prevención de contagios, igual que lo ha sido la educación reglada, y por tanto pedimos un trato igualitario. Siempre hemos defendido un modelo de educación integral, donde formal y no formal se complementan para ofrecer una formación completa a los niños, niñas y adolescentes en valores y conocimientos.

En cuanto a la educación formal, hay que fomentar la participación del alumnado en la toma de decisiones ahora más que nunca que tenemos que reinventarnos y reevaluarnos constantemente, el alumnado se tiene que sentir integrado en el sistema educativo y mejorarlo con nuevas propuestas continuamente.

Por eso, es esencial que desde las instituciones se preste atención al ocio educativo y la participación en la educación formal, puesto que se ha demostrado su papel clave en el desarrollo personal y social de la juventud y, sobre todo, en el bienestar físico y también mental de niños, niñas y jóvenes.

 

Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública

La pandemia de la salud mental es una realidad, la sociedad ha sido poco comprensiva con la juventud y estamos sufriendo gravemente sus consecuencias. Son alarmantes los datos que llegan desde el servicio de urgencias, las tentativas de suicidio crecen semanalmente y esto es tan solo una pequeña muestra visible del sufrimiento que hemos sufrido las jóvenes durante este último año.

La salud mental de los y las jóvenes determina el desarrollo psicosocial y desde el Consell Valencià de la Joventut consideramos muy necesario visibilizar cómo las entidades juveniles son agentes facilitadores de una mejor salud mental, espacios donde las personas jóvenes tienen oportunidades de aprendizaje a través de la educación no formal, dando a las jóvenes la oportunidad de desarrollar valores, habilidades y competencias diferentes de las desarrolladas en el marco de la educación formal y ofreciéndoles oportunidades positivas en su desarrollo psicosocial.

La coordinación entre escuela, servicios sociales, atención primaria de salud y salud mental tiene que estar muy sistematizada y los y las profesionales de todas las áreas muy formadas en la detección e intervenciones precoces. Dentro de la educación, los sistemas de educación no formal son generadores de herramientas para la gestión del comportamiento y de adquisición de competencias clave, que son determinantes para el desarrollo personal de las personas jóvenes y su inclusión social.

El vaso está a punto de desbordarse y necesitamos acciones que se focalicen en la atención y bienestar mental de la juventud.

 

Conselleria de Economía Sostenible, Sectores Productivos, Comercio y Trabajo

La juventud hemos sido, como también pasó en 2008, el grupo demográfico más afectado por la crisis socioeconómica causada por la Covid-19. En el último año hemos visto cómo las cifras de paro juvenil en nuestro territorio se disparaban. Además, el trabajo al cual conseguimos acceder es tremendamente precario. A las jóvenes trabajadoras nos asedia la temporalidad, el subempleo, la sobrecualificación, la parcialidad y los bajos salarios. La realidad actual impide que las personas jóvenes podamos llevar adelante nuestro proyecto vital, que nos emancipamos o que accedemos a la vivienda. No olvidamos también el impacto negativo que tiene para la economía la inestabilidad financiera en que vivimos la juventud.

Esta situación nos lleva a vivir en una constante incertidumbre sobre nuestro futuro, hecho que produce un impacto colosal en nuestra salud mental. No saber hasta cuándo podré pagar el alquiler, necesitar la ayuda financiera de padres y madres o no poder dejar el hogar familiar son las preocupaciones que nos atormentan día a día. Nuestra incapacidad para ser económicamente independientes no solo nos afecta en términos monetarios, sino que deja una impronta importante en nuestro estado psicológico. Por lo tanto, hay que apostar por la ocupación joven y destinar recursos que incentiven la creación de situaciones favorables por el desarrollo de nuevos puestos de trabajo, de calidad y la contratación joven en empresas. No solo para disminuir la tasa de paro, sino también para garantizar nuestro bienestar emocional.

Para todo esto es necesario la colaboración con órganos como el Consell Valencià de la Joventut, incluir la visión y perspectiva joven en cada paso que se da e implicarnos en la elaboración de los planes que van dirigidos a nosotros; especialmente ahora que el Avalem se encuentra en un momento de transformación.

 

Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica

La crisis climática hace años que ha redefinido nuestra relación con el medio ambiente y ahora la pandemia también lo ha hecho. Las actividades de ocio convencional fueron paralizadas por las restricciones sanitarias, hecho que propició un acercamiento entre la población y la naturaleza. La ‘nueva normalidad’ ha creado las condiciones perfectas para convertir el riquísimo patrimonio natural valenciano en una alternativa real de ocio y esparcimiento. En momentos difíciles en los cuales la juventud ha visto su vida parada y la socialización cancelada, la naturaleza se ha erigido en una firme aliada para proteger el bienestar físico y, sobre todo, mental de la población joven.

El último año nos ha ayudado a redescubrir el medio ambiente y todos los beneficios que nos puede reportar y con esto ha surgido la necesidad de desarrollar herramientas como ‘Més que acampar’ para fomentar y difundir espacios donde llevar a cabo actividades de ocio educativo y respecto a la naturaleza.

Por eso es más necesario que nunca poner en marcha políticas que protejan nuestro planeta y que comiencen una transición ecológica para generar un cambio de sistema que respete el medio ambiente, desde la corresponsabilidad, tanto individual como colectiva. La emergencia climática es uno de los grandes retos mundiales de nuestro tiempo y seremos la gente joven quién tendremos que vivir mañana con las consecuencias de lo que hagamos hoy. Necesitamos cuidar de la naturaleza para cuidar de la juventud y garantizar el futuro del planeta para proteger nuestro bienestar.

 

Conselleria de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad

La precariedad juvenil tiene un componente clave que lo alimenta: los impedimentos y la carencia de alternativas de transportes a un precio asequible para las personas jóvenes y que recoja la cohesión territorial que exige la distribución de nuestro territorio, puesto que la insuficiencia de conexiones con el resto de demarcaciones valencianas aumenta en los entornos rurales.

Las personas jóvenes necesitamos facilidad para poder desplazarnos y acceder a los lugares de estudio o trabajo mediante una movilidad sostenible, que no supone una traba más a las limitaciones a las cuales hacemos frente continuamente. Hace falta la unificación del abono joven ilimitado en todo el territorio valenciano. Además, se tiene que tomar en consideración la importancia de favorecer desplazamientos entre jóvenes que generan hábitos de movilidad saludable, seguros y sostenibles. Hace falta un aprendizaje que suponga una contribución al bienestar del planeta, puesto que con la movilidad sostenible se reducen las emisiones de contaminantes que tienen efectos negativos por la salud y a la vez esto supone un bienestar personal y emocional por las personas jóvenes, ya que implica la reducción de enfermedades y la mortalidad prematura.

En definitiva, se tiene que promover un transporte activo, saludable y asequible en los desplazamientos cotidianos de las personas jóvenes, especialmente en zonas rurales.

 

Conselleria de Innovación, Ciencia y Sociedad Digital

El número de jóvenes que necesitamos compaginar estudios y trabajo es cada vez más alto, aún así en esta sobrecarga de tareas nos encontramos con trabas e impedimentos por las incompatibilidades del incomprensible sistema universitario con el mundo laboral. Todo esto fuera del modelo de prácticas no remuneradas, jornadas diarias de trabajo no remuneradas y que están completamente normalizadas, pero que suponen una exhaustiva explotación de las personas jóvenes. En general, horas de trabajo que dejan de lado la esfera de los cuidados para una misma y del crecimiento emocional. En consecuencia, se genera un agotamiento mental y una dura obligación que provoca estrés y ansiedad.

Además, este curso ha sido especialmente complejo y nos ha demostrado la necesidad del alumnado de tener clases presenciales y la importancia para los y las estudiantes de socializar con toda la comunidad educativa, imprescindible para tener una experiencia completa de la universidad. Hay que garantizar la accesibilidad a las herramientas tecnológicas de todas las jóvenes, especialmente a las que están en situación de pobreza, una urgente necesidad surgida de la rápida digitalización que estamos viviendo.

Por otro lado, este periodo universitario ha sido especialmente precario para las personas jóvenes investigadoras, hay que intensificar la promoción y el incremento de becas de investigación, especialmente las relativas a las ciencias sociales. Es imprescindible la colaboración en universidades públicas en conexión con la realidad laboral.

 

Conselleria de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad

Garantizar la participación de las personas jóvenes e implicarlas en los procesos de decisión genera un desarrollo de la juventud y proporciona una educación en la cultura ciudadana y que despierta la corresponsabilidad de los y las jóvenes en la toma de decisiones de nuestra comunidad y el entorno que nos rodea. Es una necesidad para crecer e integrarse en la sociedad y hay que fomentar al máximo los espacios de encuentro y de debate.

Un buen ejemplo e inicio para incluir la voz de la gente joven ha sido el Opina Jove, aun así hay que ir más allá y no limitarnos a la intervención de las entidades, hay que andar hacia la participación de la juventud en la sociedad, asociada y no asociada. Vivimos en una sociedad hecha por adultos y dirigida a estos y hay que revisar los mecanismos de participación de la gente joven, fomentarlos y educar en participación para visibilizar nuestra realidad.

La participación se promueve también desde entidades de educación no formal donde podemos contar con más de 40.000 niñas, niños y jóvenes valencianas que progresan como vecinas y vecinos críticos y libres en nuestro territorio. Estas entidades juveniles además suponen una herramienta de prevención y detección temprana de trastornos mentales, suponen una herramienta para favorecer una adecuada salud mental para las jóvenes y ofrecen la oportunidad de adquirir competencias que generan habilidades para el desarrollo personal y que resultan esenciales para la inclusión social.

Hace falta, por lo tanto, prestarles especial atención y destinar ayudas para sostener su actividad y el trabajo voluntario que realizan. Participar en las entidades juveniles de educación no formal es una de las formas más frecuentes entre la población joven de intervenir en la sociedad, de tratar los temas que la afecta o interesa y desarrollar criterios de evaluación de manera justa y transversal.

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